Catorce

Escrito por jcab el Tuesday, 16 de July del 2013

Cada vez me gusta menos ponerme triste en este día así que intento arrancar con optimismo. Mientras desayuno pienso en las conversaciones que tendría con mi papá hoy si estuviera aquí. ¿Por donde empezar? Por lo sencillo. Le diría que ahora tomo té en el desayuno porque un doctor me prohibió tomar café durante un tiempo. Es que me puse malo una temporada y el café en España es un poco fuerte. ¡Claro! Tendría que empezar por contarle que ahora vivo en España. Que me casé y tengo una hija. Que mi esposa es un encanto y que la quiero con locura. Que mi hija se llama Eva como la abuela y tiene dos añitos. A lo mejor eso le interesaría mas que si le contara sólo lo de que ahora tomo té. Es que hay mucho que contar ¡son catorce años desde que no nos vemos!

Pensando en eso estoy cuando escucho que me llaman. Es Eva que ya despertó. Empieza la rutina de darle el desayuno, vestirla y llevarla a la guardería. Mientras hago esto me pregunto si mi papá me visitaría aquí en España. A lo mejor llevaría el a Eva a la guardería. Me imagino el cuadro, Eva de la mano de su abuelo sin parar de hablar y el abuelo riéndole todas las ocurrencias. La de anécdotas de Eva que le podría contar. Creo que le contaría que hace unos días estaba jugando con ella a completar frases. Yo le decía “la manzana es…” y ella decía “¡roja!“. Bueno, mas bien decía “¡yoja!“. En una de esas le dije “Papá es…” ella se quedó pensando un rato, me entró miedo de su respuesta. Después de un rato dijo “¡bueno!“. Papá es bueno. A lo mejor me permitiría un momento cursilón y le diría que yo pienso lo mismo de él. Papá es bueno.

Al final llego al trabajo y me espera una pila de cosas por hacer. Intento no pensar más en conversaciones que nunca se darán. Hoy no quiero salir tarde así que me tengo que poner las pilas. Ayer ya tuve que correr porque Eva tenía cita con el médico y me salió una reunión a última hora, llegué justo a tiempo. Me acuerdo cuando a mi papá le pusieron una reunión importante el día de la misa de mi graduación del colegio. No iba a llegar y al final apareció corriendo y yo todo contento. Pareció una escena de una película gringa de esas en las que el papá al final si llega a tiempo al partido de baseball del niño. La de bromas que le haría hoy con esa anécdota porque llegó todo sudado con la corbata a un lado.

Y así va pasando el día. Entre la rutina y conversaciones imaginarias. Y así también poco a poco se me va formando en mi cabeza el texto que tengo que escribir hoy. Tengo. Eso también se lo contaría. Que cada dieciséis de julio desde hace catorce años tengo que escribir algo de mi papá. Me lo pide el cuerpo. En este blog, en un cuaderno, en un correo, en Facebook. Por algún lado tiene que salir ese texto que hable de el y sienta algún tipo de conexión. Algo que no sean conversaciones o situaciones imaginarias. Le explicaría que no publico todos estos textos, sólo algunos. Le diría que algunos los publico porque he leído textos de otras personas que hablan de situaciones similares y de alguna forma me han ayudado esos textos y quien quita si yo también puedo ayudar a alguien.

Cada vez me gusta menos ponerme triste en este día. En este dieciséis de julio. Cada año lo quiero hacer diferente. Porque es un día diferente. Mi vida ahora es diferente. Y con el tiempo voy aceptando que mi papá nunca se va a tomar un café con mi esposa. Que nunca va a jugar con mi hija. Que nunca paseará con mis suegros o tomará un vino con mis cuñados. Que nunca conoceré su opinión sobre mi trayectoria profesional. Que nunca podré buscar su consejo cuando esté jodido. Y que nunca podremos simplemente sentarnos en un parque y hablar babosadas durante un buen rato mientras miramos a la gente pasar. Muchos nuncas.

Pero no todos los nuncas son así de tristones. Ahora sé que hay nuncas muy buenos, allí está la diferencia y si pudiera se los contaría a mi papá. Nunca imaginé que hasta de lo más malo se puede sacar algo bueno. Por ejemplo que nunca pasan muchos días sin que le diga a mi gente que los quiero. Que nunca pensé que pudiera tener a alguien tan presente en mi vida aunque no le haya visto en catorce años. Que nunca imaginé que ya de mayor iba a creer que los héroes existen. Que nunca pensé que con mi mamá iba a surgir una amistad tan profunda y que me alegra que ahora esté acompañada. Y que nunca pensé que el único deseo como padre que tenga con mi hija es que algún día ella me mire como yo lo miro a él. Me quiera como yo lo quiero a el. Y que tenga esa conexión conmigo como la que yo tengo con el. Aunque ya sean catorce años que no nos vemos.


Posibles entradas relacionadas:
Las promesas electorales que no venden
Doña Clo

Comentarios (7)

Categoría: Opiniones, Rarezas, Relatos

El álter ego

Escrito por jcab el Tuesday, 5 de January del 2010

payaso_rondinone

Fin de año y con la familia visitando. Una parte de mi Guatemala vino a pasar las festividades a este lado del charco. Intentando devolver un poco las emociones que me traían de regalo me los llevé de paseo por España. Una aventura en carro que nos llevó por ciudades impresionantes del sur y el norte y nos enriqueció con anécdotas, cultura, vida y risas. Y entre viaje y viaje me acordé entre otras cosas de este blog.

Nos encontrábamos en León, una ciudad al norte, visitando una de sus tantas joyas, el MUSAC. La guía del museo nos sacó del apuro llevándonos por sus salas mientras intentaba dar profundidad a lo que veíamos. Esta labor fue muy agradecida por mi familia ya que nos veiamos incapaces de ver algo en el arte contemporáneo nosotros solos. Fue entonces cuando entramos en la exposición de Ugo Rondinone.

En una de las salas de su muestra habían unos cuadros y algunas esculturas pero lo que captó mi atención fue ver en la mitad de la sala la figura de un payaso grotesco, tirado, no, más bien desparramado en el suelo. Estuve un rato observándolo sin saber qué representaba cuando la guía habló “es el álter ego de Ugo Rondinone, el payaso que se niega a entretener, el que con su arte podría intentar hacer reir pero decide abandonarse, ese ser contra el que tiene que luchar hasta terminar una obra de arte”. Seguimos visitando las otras salas pero mi mente se había ido a otro lado con una frase que se repetía y se repetía: El payaso que se niega a entretener.

Fue allí cuando me acordé de esa parte de mi vida, que no es la familiar ni la laboral, esa parte que sueña con expresarse de alguna forma y que tengo abandonada. Me acordé de este blog. Y del otro. Y del cortometraje que no he terminado de editar. Y de todas las fotos del 2009 que no he terminado de colgar. Y de todos los relatos cortos que pensé escribir. Y de todas las ideas de guiones que tengo en mi libreta y nunca desarrollé. Y de los cursos de escritura que quisé tomar. Y de todos los proyectos que quise lanzar. Y me vi allí, tirado, como ese payaso, sin nada que contar, sin nada que enseñar, sin nada que aprender.

Pero es lo que tienen los cambios de año, que le podemos echar la culpa de todo al anterior y ver con esperanza al nuevo. Así que en este 2010 quiero agradecer a Ugo Rondinone por enseñarme su lucha contra su álter ego. Con un poco de suerte intentaré vencer el mío. Empezaré con este texto, veamos hasta donde llegamos.

Les deseo a todos un buen año.


Posibles entradas relacionadas:
No hay entradas relacionadas

Comentarios (3)

Categoría: Opiniones, Rarezas

Leyenda urbana: El Siete Cabrera

Escrito por jcab el Monday, 27 de August del 2007

Alguna vez en nuestras vidas con suerte hacemos alguna gracia que sobrevive al tiempo, de esas que luego son citadas en reuniones posteriores por amigos o familiares y suelen empezar por Como dijo aquel o Se acuerdan cuando y nunca aburren. Es difícil hacer una pero cuando se hace queda estampada. Pues yo tengo una, una que sobrevivió entre algunos amigos que la recuerdan con gracia de vez en cuando. Cualquiera se enorgullecería de haber conseguido su gracia atemporal pero yo no, la mía fue accidental y se convirtió en una carga, una carga secreta de la que hoy he decidido liberarme al recibir en el messenger una amenaza de Edeleon que ponía: Sé tu secreto, sé lo del siete. Claro que luego le recordé que se lo había confesado hace tiempo pero a los demás no. Que Dios me pille confesado.

Todo empezó cuando estaba en la universidad, segundo o tercer año, estábamos estudiando en la casa de un amigo a quien llamaremos Leo, pues el Leo era el único del grupo que se había independizado y vivía solo así que su casa solía ser la base del grupo. Cualquiera que llegara allí se podía encontrar en un día cualquiera a mara estudiando, otras veces comiendo, otras huevoneando, otras chupando y otras veces echando un póquer.

Fue en una de esas tardes de estudiar y vagar cuando nos dio por trivializar, eramos el Leo, otro amigo y yo, de pronto el Leo contó una historia de nombres raros y preguntó qué nombre le daríamos a algún hijo, en ese momento yo recordé un episodio de Seinfeld en donde George Constanza decía que le pondría a su hijo Seven Constanza así que contesté Siete Cabrera, encima lo dije con tanta dejadez que me esperaba que alguien me respondiera con un Mulita por la mala broma o por haber visto el episodio. Pero no. La respuesta fue al revés de lo esperado. El Leo empezó a carcajearse mientras ponía cara de haber escuchado algo demasiado extraño, eso me sorprendió así que decidí seguirle el juego un rato, el Leo paraba de reir y decía ¿Siete? y yo le decía ¿y por qué no? así que volvía a reirse, luego paraba y decía ¿pero Siete Cabrera? y yo le decía Pues si, dá mucho juego, cuando tenga novia todos dirán que la novia sale con Siete o si se mete en una pelea el otro dirá que se peleó con Siete. Total que estuvimos dandole vueltas al tema de Siete Cabrera y el Leo no paraba de reir, el otro amigo era mas prudente. Cuando terminó ese día caí en la cuenta que entre risa y risa nunca les dije a estos que todo eso del Siete venía de Seinfeld. Se me hizo un agujero en el estómago, ser catalogado chafa no es bueno, pero opté por seguir así ya que se olvidaría pronto. Qué error.

Al día siguiente al llegar a la universidad me encontré con que el Leo se había encargado de ir contando lo del Siete, ahora comprendía que si yo o cualquiera decía que la broma venía de Seinfeld sería apaleado por chafa así que callé y decidí esperar a que pasara lo del siete. Qué error. Casi diez años mas tarde algún amigo aún me recuerda lo de Siete, sudo frío cada vez que veo una retransmisión de Seinfeld en la tele y me pregunto si algún amigo lo estará viendo. Pero prefiero ser yo el que lo diga y no que lo vean en la tele un día. Ha pasado mucho tiempo y pasaré de tener una gracia atemporal a ser considerado el mas chafa de la historia en mi grupo, todas las bromas que haga o haya hecho, las anécdotas, todo será puesto en tela de juicio. Todo por el puto Seinfeld, el puto Siete y la aclaración que nunca hice.


Posibles entradas relacionadas:
Otro chapin en la MLS
Leyenda Urbana: De cuando se juntaron tres blogueros

Comentarios (16)

Categoría: Rarezas, Relatos

Cuando venga el CSI…

Escrito por jcab el Wednesday, 18 de January del 2006

CSI Hay cosas en las que es mejor no profundizar porque te dan risa o te enojan o simplemente te dejan sin palabras. Hoy leía una noticia sobre la captura de cuatro asaltantes en Guatemala gracias a que alguien alertó por teléfono a la policía. Pues resulta que justo unos patrulleros recibieron el aviso cuando vieron a los cuatro fantásticos corriendo por la calle como locos, el resto es historia. Pero lo que me llamó la atención fue esta parte de la historia:

“Uno de los delincuentes dejó tirada una pistola a inmediaciones del Cerrito del Carmen, pero en la confusión algún transeúnte se la llevó.”

O sea que Juan Pérez iba pasando por allí, vio la pistola y dijo “hoy es mi día de suerte”, se la guardó y se fue tan tranquilo. ¡Impresionante! Ahora supongamos que nos adelantamos en el tiempo unos meses o años y que vienen los del CSI a Guatemala a ganarse la vida y se dá alguna de estas circunstancias:

1. El dueño original del arma había cometido algún crimen con la pistola. A Juan Pérez en un control policial se la encuentran, como no tiene permiso para llevarla se la decomisán y lo llevan al bote (o sea a la cárcel). Grissom en persona analiza la pistola y… doble premio para Juan Pérez.

2. El dueño original del arma había cometido algún crimen con la pistola. Juan Pérez comete otro crimen y tira la pistola. El CSI la encuentra y la analiza… entre las huellas de uno y el historial del otro el pobre Grissom se va a volver loco de a quien le carga los crímenes. Caso digno de un capítulo de fin de temporada ya que Grissom se juega el puesto si toma una decisión equivocada.

3. El dueño original cometió un crimen. Juan Pérez también y se la vende a Memín López. Por cosas de la vida Memín termina en la cárcel y la pistola en manos del CSI. La analizan y Memín le cuenta a Grissom lo de Juan Pérez. ¿Cómo demostramos que existe Juan Pérez? dice Grissom. ¡Que cabrón! Se salvó Juan.

En fin, como decía es mejor no profundizar en algunas cosas porque al final Grissom y su equipo decidieron regresarse a Las Vegas en donde los casos no son tan jodidos y el asesino siempre es el amante o el mejor amigo.


Posibles entradas relacionadas:
La ovejita
3.5 millones de damnificados

Comentarios (3)

Categoría: Rarezas

Encargos

Escrito por jcab el Friday, 9 de December del 2005

Este mes es especial. Tengo la casa llena de visitas porque se dejó venir la mara en bandada de Guatemala bajo el lema “donde caben 2 caben 20″. Después de 3 años pasando la navidad solo como el perro voy a tener gente querida cerca para el abracito de las 12. En fin, estoy feliz pero no es de eso de lo que quería escribir sino que de los encarguitos que me trajeron. Esta vez me limité a pedir pequeñeses que he ido echando de menos entre las que resaltan:

- Unas bolsas de tortrix para prepararlas con una mano de limones y sal.
- Una prensadora para hacer tortillas y 2 bolsitas de maseca.
- Una cajita de dulces típicos de Doña María llena sólo con canillitas de leche y bolitas de tamarindo.
- Un ejemplar de Prensa Libre y uno de nuestro diario para ver la foto de la patoja del día.
- Un familiar que sepa hacer un buen chirmol.

En fin, pequeñeses…


Posibles entradas relacionadas:
Avisos y pendientes

Comentarios (2)

Categoría: Rarezas


Creative Commons License

Acerca de

Mafaca es un espacio en donde escriben un crema y un rojo sobre temas variados que por lo general atañen a la tierra que les vio nacer, Guatemala. Sus autores son Jcab y Krod. Jcab actualmente vive en Madrid, España, mientras que Krod vive en Guatemala capital.

Ultimos comentarios