Quince

Escrito por jcab el Wednesday, 16 de July del 2014

Este año te voy a contar algo que pasa todos los días.

Eva se sube al carro y nos vamos a la guardería. Vamos tarde. Siempre vamos tarde. Tarde y corriendo. Dejo el carro en doble fila, será sólo un momento. Bajo a Eva de su sillita y caminamos. De la manita. Desde donde dejo el carro se ve la ventanita de su clase. Entonces empieza el mismo diálogo:

- ¿Están ya mis amigos?
- Si, están allí algunos.
- ¿Me dejas verlos?

La levanto en brazos. Los mira y sonríe. Vuelvo a bajarla y seguimos caminando.

- ¿Quién me viene a buscar hoy?
- Mamá.
- ¿Y cuándo viene papá?
- El viernes, como siempre.
- ¡Bien!

Entramos al colegio y vamos a su clase. Colgamos su abriguito si hace frío. Le pido un beso y un abrazo. Me lo da. Abro la puerta de su clase, saludamos a su maestra, entra y se pierde entre un montón de chiquillos. Salgo y deshago lo andado hasta pasar frente a la ventanita. Miro y allí está. Siempre está. De pie frente a la ventanita. Esperando. Le tiro un beso y le digo adiós. Ella hace lo mismo. A veces se le une algún amiguito en el saludo. Me subo al carro y me voy.

Ese caminito, el diálogo repetitivo, verla allí esperándome pegada a la ventana, esa rutina… es el momento más feliz de mi vida. Y se repite cada día. Y cada día me hace sentir especial. Hay una niña que es feliz sabiendo que los viernes voy por ella y que siempre me espera para que le tire un beso antes de arrancar el día.

Sólo eso te iba a contar. Esa maravillosa rutina. Pero mientras te lo estoy escribiendo me vino un recuerdo, de esos fugaces que parece que no tienen importancia y resulta que luego lo significan todo. Un día, hace no mucho, al salir de la guardería mi carro bloqueaba a otro que quería salir, tuve que ir a moverlo y no pasé por la ventanita. Por la noche lo comenté con Eva y me dijo “Si, hoy no te vi… te eché de menos papi.

Así me siento hoy. Si, hoy no te vi. Y te echo de menos papi.


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Categoría: Relatos

Catorce

Escrito por jcab el Tuesday, 16 de July del 2013

Cada vez me gusta menos ponerme triste en este día así que intento arrancar con optimismo. Mientras desayuno pienso en las conversaciones que tendría con mi papá hoy si estuviera aquí. ¿Por donde empezar? Por lo sencillo. Le diría que ahora tomo té en el desayuno porque un doctor me prohibió tomar café durante un tiempo. Es que me puse malo una temporada y el café en España es un poco fuerte. ¡Claro! Tendría que empezar por contarle que ahora vivo en España. Que me casé y tengo una hija. Que mi esposa es un encanto y que la quiero con locura. Que mi hija se llama Eva como la abuela y tiene dos añitos. A lo mejor eso le interesaría mas que si le contara sólo lo de que ahora tomo té. Es que hay mucho que contar ¡son catorce años desde que no nos vemos!

Pensando en eso estoy cuando escucho que me llaman. Es Eva que ya despertó. Empieza la rutina de darle el desayuno, vestirla y llevarla a la guardería. Mientras hago esto me pregunto si mi papá me visitaría aquí en España. A lo mejor llevaría el a Eva a la guardería. Me imagino el cuadro, Eva de la mano de su abuelo sin parar de hablar y el abuelo riéndole todas las ocurrencias. La de anécdotas de Eva que le podría contar. Creo que le contaría que hace unos días estaba jugando con ella a completar frases. Yo le decía “la manzana es…” y ella decía “¡roja!“. Bueno, mas bien decía “¡yoja!“. En una de esas le dije “Papá es…” ella se quedó pensando un rato, me entró miedo de su respuesta. Después de un rato dijo “¡bueno!“. Papá es bueno. A lo mejor me permitiría un momento cursilón y le diría que yo pienso lo mismo de él. Papá es bueno.

Al final llego al trabajo y me espera una pila de cosas por hacer. Intento no pensar más en conversaciones que nunca se darán. Hoy no quiero salir tarde así que me tengo que poner las pilas. Ayer ya tuve que correr porque Eva tenía cita con el médico y me salió una reunión a última hora, llegué justo a tiempo. Me acuerdo cuando a mi papá le pusieron una reunión importante el día de la misa de mi graduación del colegio. No iba a llegar y al final apareció corriendo y yo todo contento. Pareció una escena de una película gringa de esas en las que el papá al final si llega a tiempo al partido de baseball del niño. La de bromas que le haría hoy con esa anécdota porque llegó todo sudado con la corbata a un lado.

Y así va pasando el día. Entre la rutina y conversaciones imaginarias. Y así también poco a poco se me va formando en mi cabeza el texto que tengo que escribir hoy. Tengo. Eso también se lo contaría. Que cada dieciséis de julio desde hace catorce años tengo que escribir algo de mi papá. Me lo pide el cuerpo. En este blog, en un cuaderno, en un correo, en Facebook. Por algún lado tiene que salir ese texto que hable de el y sienta algún tipo de conexión. Algo que no sean conversaciones o situaciones imaginarias. Le explicaría que no publico todos estos textos, sólo algunos. Le diría que algunos los publico porque he leído textos de otras personas que hablan de situaciones similares y de alguna forma me han ayudado esos textos y quien quita si yo también puedo ayudar a alguien.

Cada vez me gusta menos ponerme triste en este día. En este dieciséis de julio. Cada año lo quiero hacer diferente. Porque es un día diferente. Mi vida ahora es diferente. Y con el tiempo voy aceptando que mi papá nunca se va a tomar un café con mi esposa. Que nunca va a jugar con mi hija. Que nunca paseará con mis suegros o tomará un vino con mis cuñados. Que nunca conoceré su opinión sobre mi trayectoria profesional. Que nunca podré buscar su consejo cuando esté jodido. Y que nunca podremos simplemente sentarnos en un parque y hablar babosadas durante un buen rato mientras miramos a la gente pasar. Muchos nuncas.

Pero no todos los nuncas son así de tristones. Ahora sé que hay nuncas muy buenos, allí está la diferencia y si pudiera se los contaría a mi papá. Nunca imaginé que hasta de lo más malo se puede sacar algo bueno. Por ejemplo que nunca pasan muchos días sin que le diga a mi gente que los quiero. Que nunca pensé que pudiera tener a alguien tan presente en mi vida aunque no le haya visto en catorce años. Que nunca imaginé que ya de mayor iba a creer que los héroes existen. Que nunca pensé que con mi mamá iba a surgir una amistad tan profunda y que me alegra que ahora esté acompañada. Y que nunca pensé que el único deseo como padre que tenga con mi hija es que algún día ella me mire como yo lo miro a él. Me quiera como yo lo quiero a el. Y que tenga esa conexión conmigo como la que yo tengo con el. Aunque ya sean catorce años que no nos vemos.


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Categoría: Opiniones, Rarezas, Relatos

Ring ring ring

Escrito por jcab el Tuesday, 9 de July del 2013

¿En qué momento empezó a pasar ésto? El celular suena y suena. Miro la pantalla. El número empieza por +502. Guatemala. Ring ring ring. Un pensamiento pasa por la cabeza. Que no sea nada malo por favor. Ring ring ring. Contesto.

¿En qué momento empezó a pasar ésto? Desde hace un año o año y medio entramos en una racha negativa en una parte importante de mi entorno en Guatemala. Tanto familiar como de amigos. Cada llamada, correo o mensaje traía noticias de un nuevo problema o el seguimiento de algún otro. Frases como “Te tengo que contar algo pero tranquilo…“, “¿Te acordás de aquello? pues no va bien“, “¿Sabés a quién asaltaron?” o “No quiero que te preocupés pero…” se hicieron cada vez más presentes en mi vida. Y de pronto las llamadas del +502 eran recibidas con el mismo pensamiento. Que no sea nada malo por favor.

¿En qué momento empezó a pasar ésto? Nunca fue fácil. En mi entorno siempre han habido sobresaltos, sobre todo desde que cumplí los veinte años pero nunca había sido así. Problema tras problema. Últimamente estoy dándole vueltas a todo y buscando porqués donde ya sé que no los hay y pienso qué pasó y cuándo fue que el camino se puso cuesta arriba para la gente que quiero. No hay respuesta. Bueno, hay una medio respuesta.

Guatemala. Todo está empeorando en Guatemala. Cada día hay más violencia. Cada día hay más desigualdad. Cada día hay más injusticia. Cada día hay más impunidad. Cada día hay menos progreso. Cada día la salud es más cara. Cada día la gente a la que le fue bien se mete más en una burbuja. Cada día una mejoría se mira más lejana. “Vieras que lo asaltaron“, “Vieras que ahora está con abogados“, “Vieras que el nene está con unas medicinas carísimas“, “Vieras que no pudimos seguir el tratamiento“, “Vieras lo que nos hizo“, “Vieras que susto“.

Siempre en este espacio he querido mantener una mirada optimista a la situación en mi país. Pero hoy es que tengo el día un poco gris. Curiosamente mientras escribía este texto ha sonado mi teléfono, es un +502, y si, era otra historia más, otro problema más. ¿En qué momento va a dejar de pasar ésto?


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Categoría: Guatemala, Opiniones

Pirata TV

Escrito por jcab el Sunday, 15 de May del 2011

Православни икониикониGracias a Cinesobretodo me entero de la inciativa Pirata TV. Un grupo de artistas guatemaltecos se ha unido para buscar un canal en común en donde publicar sus trabajos ante la falta de apoyo de la televisión local. En sus palabras:

Para difundir el cine y video hechos en Centroamérica como herramientas de construcción y reflexión colectiva, a diferencia de las fórmulas imitativas y los contenidos superficiales transmitidos por los canales de televisión.

El resultado de esta unión son seis DVD, cada uno con dos horas de contenido audiovisual. El precio de los DVD es bastante asequible y existen distintas formas de adquirirlos según cuentan en la página del proyecto.

Enhorabuena por la iniciativa, por mi parte me voy a sacar la suscripción y ya les comentaré por aquí mis impresiones. Aquí los dejo con una joya que encontré en uno de los canales en Youtube de esta propuesta: Enlatados.


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Categoría: Cine, Conoce Guatemala, Cultura, Guatemala

Eva

Escrito por jcab el Tuesday, 29 de March del 2011

¿Sabe qué? si algún día tengo una hija se va a llamar Eva

Era de noche y la familia dormía. Estábamos solos con mi abuela, Mama Eva, en la cocina de su casa, un espacio pequeño con suelo de arcilla y techo de lámina, una puerta pequeña de metal y ventanitas formadas por el espacio que había entre ladrillos y blocks. Cumplíamos con ese ritual no escrito de quedarnos hasta tarde los dos solos para poder charlar más a gusto mientras ella preparaba dos tazas de incaparina para luego tomarla con un cigarro. Yo estaba sentado y ella cerca de una pequeña estufa de gas. Me estaba contando la historia de un ahijado suyo de cinco años que insultaba a la gente cada vez que le decían su nombre en diminutivo. La interrumpí y le hice esa promesa. Ella calló. Me miró. Sus ojos se humedecieron y dijo tan chulo mijo…. No dijimos nada durante unos minutos. Creo que porque ambos queríamos aislar ese momento en el tiempo. Conservarlo y disfrutarlo.

El cinco de febrero nació mi hija. Y todo pasó rápido. La primera vez que cargué a mi hija, el beso que le di a mi esposa, los abrazos con mi familia de España, las llamadas con mi familia de Guatemala, el primer pañal cambiado, la primera noche juntos, las visitas de los amigos, los llantos prolongados, el cansancio, las ojeras y la fuerza que te sale aunque estés completamente agotado.

También pasaron rápido esas noches observando a la niña dormir mientras pensaba en todas las personas importantes en mi vida y en cómo han ido marcando ese camino que me ha llevado a este momento. En como esa niña es el resultado de todo lo que he vivido y a la vez el inicio de lo que ahora viviré. Una a una fueron desfilando, en presencia o a la distancia, todos nuestros seres queridos con grandes muestras de cariño. También uno a uno fueron desfilando por mi mente todos los que ya no están con nosotros como tía Mary, mi abuelo, Felipa y mi padre. Mi padre, cuántas veces he pensado en mi padre.

Y todo pasó tan rápido. Todo. Todo menos un momento.

Acababa de conocer a mi hija. Ella estaba en una cunita con rueditas. Me miraba mientras yo intentaba decirle todo lo que soñé con decirle en ese momento. Una enfermera me dijo que me la llevara en esa misma cunita hasta la habitación que nos habían asignado. Allí esperaba mi familia en España. Para llegar a esa habitación tenía que atravesar un pasillo muy largo. Empecé a empujar la cunita. Mientras avanzaba vi que llevaba una etiqueta que ponía su nombre: Eva. Fue entonces cuando pasó. Me vi bajando una pequeña rampa y atravesando un patio de cemento con hojas secas en el suelo y un árbol grande en el medio. Unos pasos más y llegue a una cocina con una pequeña puerta de metal y dos escalones. Agarré a mi hija en brazos y entré a ese pequeño espacio con el suelo de arcilla y el techo de lámina. Ese sitio en donde pasé los mejores momentos de mi niñez. Y allí estaba ella, fumando un cigarro y tomando incaparina. Nos miramos en silencio. Le quise decir tantas cosas pero al final sólo me salió le presento a Eva. Ella se acercó, le dio un beso y le dijo tan chula mija…


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Mafaca es un espacio en donde escriben un crema y un rojo sobre temas variados que por lo general atañen a la tierra que les vio nacer, Guatemala. Sus autores son Jcab y Krod. Jcab actualmente vive en Madrid, España, mientras que Krod vive en Guatemala capital.

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